Si algo estamos sacando de positivo estos días de encierro involuntario, es la oportunidad de poner en orden la casa. De verdad. Es impresionante la cantidad de cosas que se pueden acumular, y lo que con una mano de limpieza y una reestructuración puede cambiar una estancia.

En verano la mediana se cambió de habitación. Era algo que llevaba pidiendo hace meses y al fin encontramos esa ventana de oportunidad que las vacaciones nos daba para acabar una obra y convertir una pequeña estancia (previamente trastero) en una zona confortable para dormir y estudiar.

No ha sido hasta ahora, que hemos podido ponernos a decorar con más mimo.

Entre tonos rosa pastel y grises, ¿podéis imaginar la temática? Exacto, rítmica por todas partes. Por fin pudimos colgar sus medallas y las láminas firmadas por Almudena Cid que tanta ilusión le hicieron en su cumpleaños.

Medallero para medallas de rítmica, decorando con los peques

Además, una servidora que es la mar de apañada, pintó una pared y como contraste le pegué las letras que utlizamos para la mesa de su comunión, un regalazo de Ana, de Cestaland, más maja que nada.

Palabras AITANA, letras, decorando con los peques

Su hermano pequeño, al verse en esa habitación inmensa diseñada para tres, y con la ventaja para él de que a Rodrigo todo le da igual siempre que nadie toque sus Kicos Nicos y su oso musical, se dedicó a deshacerse de cualquier vestigio femenino de la misma.

Intentó incluso hacer desaparecer los cajones de color fucsia (suerte que lo pillé rotulador en mano, sino no quiero ni pensar qué habría pasado)

Y así la habitación entre peluches de todo tipo, juegos, una alfombra aquí, unas fundas nórdicas allá y algún pokémon se convirtió en una habitación de chico. Y tan feliz.

Luz de Darth Vader, decorando con los peques

Pero tras tirar todo lo que era susceptible de tirar vimos que le faltaba algo, a ambas habitaciones.

Así que mientras que la mediana reestructuraba todo de nuevo, el pequeño se dedicó a cambiar tooooda la decoración por muñecos, peluches, libros…relacionados con videojuegos y los colocó estratégicamente. Subió las consolas del salón, quitamos algunos cuadros, forramos unas cajas y la cosa cambió mucho!

Habitación infantil

Peluches de Star wars

 

Pero seguía faltando algo…

Y yo lo tenía clarísimo: vinilos, nos faltaba decorar esas paredes con más vinilos.

Me encantan, no puedo negarlo, porque te cambian un rincón radicalmente, porque por un más que asequible precio te da un aire nuevo a todo.

Soy ya una vieja conocida de estos. Llevo comprando para cocinas, aseos, mesas, habitaciones desde hace años. Y me encantan.

Ya tenían algunos pero tenían muchos años y ambos se están haciendo mayores y los gustos, claro está, cambian.

Así que decidimos buscar.

Primero vinilos juveniles porque ya sabéis “mamá, ya tengo casi 11 años“, pero no acabamos de encontrarle el punto.

Hasta que de pronto encontró uno de peter pan y ahí hubo un flechazo, y ya no quiso que buscara más.

Vinilo de peter pan, decorando con peques

¿A que es bonito??

Le tocó el turno al rubio y claro no iba a ser menos. “Mamá, ya sabes, de Gamer”, “Sí hijo sí“. Y ahí reconozco que mi yo arcade retro encontró uno de Space invaders y enloquecí, este en la sección vinilos infantiles como el de su hermana. Se lo enseñé y bueno, los ojos encharcados de la emoción.

Space invaders, decorando con peques

“Va a ser la mejor habitación del mundo mamá”

“Ya lo creo peque”

Estoy deseando que lleguen para ponerlos y enseñároslos, mal momento para envíos, ya sabéis.

Pero fijaos lo poquito que cuesta hacer unos cambios y renovar. La decoración en muchas ocasiones es cuestión de imaginación, gestión de recursos y alma, ¿verdad?

 

 

 

 

 

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