Cada vez es más habitual encontrarse en las salas de espera de pediatría y en las de salud mental a pacientes con obesidad, algo a lo que no acabo de acostumbrarme y no debería porque es señal de que algo no estamos haciendo bien como sociedad. Y es que en España según la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO), alrededor de un 20-25% de la población sufre obesidad, 16,1% entre menores de 6 a 12 años de edad.

Se ha convertido en una enfermedad crónica que repercute enormemente no solo en la salud física sino en la mental y que requiere un abordaje multidisciplinar. Siendo la prevención imprescindible, hay que valorar no solo cambio de hábitos sino en muchos casos alternativas tales como el uso de balón intragástrico o incluso la cirugía.

LA OBESIDAD

La OMS define el sobrepeso y la obesidad como una acumulación de grasa anormal o excesiva que puede ser perjudicial para la salud.

Se mide con distintos parámetros, siendo el índice de masa corporal (IMC) el que se utiliza de forma frecuente para identificar estos problemas en los adultos. Este indica la relación entre el peso y la estatura y se calcula dividiendo el peso de una persona en kilos por el cuadrado de su altura en metros (kg/m2). En casos de obesidad oscila de 30 a 39,9, mientras que si pasa de 40 estaríamos hablando de obesidad mórbida y a partir de 50 obesidad extrema.

Estos valores por si solos no son un indicador más que aproximado, ya que existen otros parámetros necesarios a la hora de establecer una valoración, tales como la distribución corporal de la grasa.

 

Profesional sanitrario midiendo cintura con cinta a una persona con obesidad

CAUSAS

La obesidad tiene causas multifactoriales:

  • El aumento de la ingesta de alimentos ricos en calorías como las grasas y los azúcares añadidos.
  • Componente hereditario
  • Afecciones genéticas
  • Enfermedades endocrinas
  • Uso de determinados medicamentos
  • Estilo de vida sedentario con escasa actividad física.
  • Estrés
  • Mala calidad del sueño
  • Edad y género: los hombres utilizan un mayor consumo de energía en reposo que las mujeres, quienes, además, tras la menopausia, ven aún más disminuidas sus necesidades energéticas.

 

RIESGOS

Mantener un peso adecuado es una cuestión de salud, más allá de la estética. La obesidad es un factor de riesgo de innumerables trastornos tales como enfermedades cardiovasculares, colesterol alto, diabetes tipo 2, síndrome metabólico, trastornos del aparato locomotor, enfermedades respiratorias, hipotiroidismo,enfermedades de la vesícula biliar y del hígado,  algunos tipos de cáncer…además de provocar trastornos psicológicos como depresión y baja autoestima.

 

MANERAS DE COMBATIR LA OBESIDAD

Lo primero de todo es dejar claro que es fundamental el asesoramiento por parte de profesionales sanitarios, especialmente si existen enfermedades asociadas, de manera que se pueda establecer el plan más adecuado. Y es que dado que cada persona es única, también lo van a ser los posibles tratamientos. De hecho, habrá personas que con tan solo la modificación de hábitos saludables y tratamiento conductual puedan cumplir sus objetivos mientras otras necesitarán ayudas complementarias.

Fruta al lado de un peso para control de obesidad

 

1. DIETA EQUILIBRADA

Una de las razones por las que se acumulan el exceso de peso y la grasa es porque la persona consume más calorías de las que utiliza. A través del asesoramiento de un profesional se establecen unas pautas de alimentación saludables, basadas en las características y situación de cada uno. El objetivo en líneas generales es reducir el consumo de alimentos procesados, refinados, con alto contenido en azúcar y grasas.  Y aumentar el consumo de alimentos ricos en fibra, vegetales, frutas…

2. CREAR UN PLAN DE ACTIVIDAD FÍSICA

Reducir el sedentarismo y crear un plan personalizado de actividad física adaptado, con el objetivo de quemar calorías manteniéndose saludable.

3. BUENA HIGIENE DE SUEÑO Y DESCANSO

Existe una relación entre la mala calidad del sueño, con múltiples despertares y el aumento de la ansiedad por ingerir alimentos ricos en azúcares y grasas para comenzar el bajo nivel de energía. El estar cansados durante el día se traduce en un bajo estado de ánimo que dificulta la realización de ejercicio físico y fomenta el sedentarismo.

4. APOYO PSICOLÓGICO

Los principales ámbitos de la intervención psicológica en obesidad consistirían en trabajar el autocontrol del paciente; control del estímulos a través de identificar las señales asociadas a la ingesta; modificación de la propia conducta de comer y empleo de técnicas de reestructuración cognitiva y de resolución de problemas, entre otras. Además de intervenir en los trastornos de riesgo asociados como pueden ser la depresión o los cuadros de ansiedad.

5. TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO

Existen determinados fármacos que pueden ayudar a regular el impulso de comer y disminuir el apetito, pero nunca deben constituir la única opción de tratamiento. Siempre bajo prescripción médica dado que es posible que haya efectos secundarios que deben ser monitorizados. Suelen prescribirse cuando no hay resultados con la dieta y el ejercicio, o bien el peso alcanzado supone un riesgo significativo para la salud del paciente.

6. BALÓN INTRAGÁSTRICO

Se trata de un dispositivo ideado para facilitar la pérdida de peso al introducir, mediante endoscopia, una esfera de silicona que queda flotando en la cavidad gástrica. Tiene un efecto saciante casi permanente que disuade al paciente de ingerir grandes cantidades de alimentos. Funciona como una herramienta de ayuda dentro de un tratamiento más amplio basado en la adopción de hábitos saludables de los que he hablado antes.

7. INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA

Los tipos de obesidad más graves o con los que no han funcionado los tratamientos convencionales pueden requerir como último recurso de una intervención quirúrgica. El objetivo es disminuir la cantidad de alimentos que el estómago de la persona afectada es capaz de albergar. También modificar ciertas hormonas relacionadas con el hambre y la respuesta del cerebro a estas.

Por si estas técnicas no son una solución única, requieren un compromiso con el seguimiento del tratamiento tras la operación, y una continuidad en el necesario cambio de hábitos.

 

 

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