Las mascarillas han pasado de ser un elemento que asociábamos al entorno sanitario (profesionales / pacientes) y a determinados trabajos que necesitaban de una protección especial, a convertirse en imprescindibles en los tiempos que corren.

Ya no resulta extraño ver a alguien con ellas, ni usarlas. Nos puede resultar más o menos cómodo pero lo que está claro es que va a ser habitual en nuestro día a día de ahora en adelante.

Para proteger a otros y para protegernos, pero aún quedan dudas sobre su uso. Yo os recomiendo que consultéis aquí donde os aclaro los tipo que existen y su nivel de protección.

Sabemos que es obligatorio siempre que no sea posible guardar la distancia mínima de seguridad, de ahí su uso en transporte público y numerosos espacios donde realizar gestiones diarias, así como en trabajos de cara al público.

Dado que cubren la mitad del rostro, me pregunto, ¿qué sucede con las personas con problemas de audición que necesitan leer los labios, interpretar expresiones, escuchar con atención?

En su momento ya hubo reivindicaciones respecto a comparecencias y ruedas de prensa; se estaba privando de información a un gran sector de la población. Ahora, esto se encuentra subsanado en gran parte, aunque queda mucho por mejorar.

Respecto al uso de mascarillas, ¿qué sucede cuando se necesita de la expresión humana para poder llevar a cabo un proceso tan básico como la comunicación?

Dado que estas condiciones no están recogidas en el diseño industrial, numerosas asociaciones y usuarios particulares han lanzado iniciativas para diseñar mascarillas adaptadas que puedan permitirles salvar algunas de estas bareras que supone el uso de esta medida.

Diseñan mascarillas para personas sordas y con problemas de audición (Foto. LEX18)

(Foto. LEX18)

La modificación supone incluir una pantalla de plástico. Esto facilita a las personas con sordera o problemas de audición reconocer las señales visuales necesarias para comprender al interlocutor. Porque esa comunicación no olvidemos que es necesaria, de otra manera sin ella se encuentran desprotegidos y en evidente desventaja sanitaria y social.

Cuando no es posible se pueden producir situaciones de ansiedad, errores, así como incrementar los miedos de los pacientes. Y, por supuesto, no poder prestar la atención necesaria: es fundamental mantener una buena relación y conexión con los profesionales y con el entorno.

Ahora bien, desde la Confederación estatal de personas sordas (CNSE) indican que la falta de accesibilidad a la información y a la comunicación que se enfrenta este colectivo no encuentra su solución en estas mascarillas, aunque puedan ayudar a algunos.

Como indicaron en rueda de prensa, a pesar de la gran iniciativa que supone, no hay que olvidar que la lectura de labios no es algo que todas las personas con alguna discapacidad auditiva controlen o necesiten en su día a día. La diversidad es enorme, al igual que las necesidades.

Mientras que a algunas la lectura labial les resulta imprescindible, para otras es un apoyo, otras no saben, otras no la necesitan porque tienen determinado porcentaje de audición y lo que necesitan es percibir con claridad el sonido apoyado en las expresiones…

Sin olvidarnos de los profesionales como logopedas, psicólogos o familiares de personas con estas necesidades. Ellas también deberían poder acceder a este tipo de elementos de protección dado que están en contacto permanente con esta comunidad. En muchos casos necesitan comunicarse para, por ejemplo realizar terapias, acompañarlas al médico o a realizar gestiones.

Por otro lado y no menos importante está el hecho de que, a pesar de la buena voluntad de aquellos que las elaboran, no hay que olvidar que este tipo de mascarillas, higiénicas, tienen un factor de protección mínimo. De ahí la importancia de que haya un diseño y una producción homologada con las mismas garantías que las sanitarias, al tiempo que no minimicen demasiado la emisión de sonidos.

Fracisco Zuasti, fundador de Todo Disca, es uno de los principales promotores / impulsores de este tipo de mascarillas en nuestro país. Puntualiza que el hecho de reivindicar la necesidad de este tipo de mascarillas “adaptadas” obedece un fin mayor: el hacer llegar a los fabricantes la realidad de la comunidad de personas con discapacidad auditiva y por tanto hacerse eco de sus necesidades.

Ojalá sean pronto una realidad y se pueda poner fin a este doble confinamiento que algunas personas sufren en estos tiempos que corren.

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