Mamás y papás siempre se topan con la duda de cómo poner la silla de su bebé en el coche, pero, por si el titular no deja las pistas suficientes, os voy a explicar por qué los más pequeños deben ir a contramarcha.

Seguramente ya lo sepas. Cuando vas a montar a tu pequeño en el coche, debe ir sentado sobre una silla para coche, pero, claro, ¿en qué sentido se debe colocar? ¿Debe ir mirando al frente como el resto o es mejor que vaya de espaldas, a contramarcha?

Hace unos años, recuerdo perfectamente que los especialistas en este tipo de sillas decían que, a partir del primer año de vida, ya no resultaba necesario que los niños fueran a contramarcha. Era algo indicado por la propia ley entonces, pero el tiempo pasa y, por supuesto, las cosas cambian mucho.

No cuento nada especialmente nuevo si te digo que, actualmente, los pequeños deben ir a contramarcha al menos hasta los 4 años de edad. Esto quiere decir que las sillas del grupo 0 1, que abarcan desde los primeros meses de vida (el grupo 0 es para máximo de 10 kg, el 0+ para máximo de 13 kg) hasta que el pequeño cumple 4 años (o supera los 18 kg), deben ir siempre en sentido opuesto.

Ahora bien, hay ciertos límites, porque hay una parte que sí es obligatoria según la normativa actual y otra que, en cambio, es más bien una recomendación, seria, pero una recomendación a fin de cuentas. Y no es algo que diga yo, es algo que establece la normativa i-Size. Durante aproximadamente su primer año y medio de vida, los bebés por ley deben ir a contramarcha.

¿Y a partir de ahí? Pues no es obligatorio, pero cuando digo que “hasta el infinito y más allá” es por algo. Volviendo a lo que dicta la norma i-Size, es aconsejable llevar a los pequeños a contramarcha en el coche al menos hasta los 4 años o incluso hasta los 7, según indican desde la DGT y la Asociación Española de Pediatría. ¿Por qué? Bueno, hay más de una explicación para eso, pero la más clara es fácil de entender: por su seguridad.

Niña sentada a contramarcha

Contramarcha, o cómo dividir por 5 el riesgo de lesiones

En un coche, la mayoría de impactos que se pueden tener en caso de accidente son, o bien frontales, o bien frontolaterales. De esta forma, en caso de accidente con el automóvil, se reduce considerablemente el posible latigazo cervical o simplemente el movimiento de la cabeza, ya que el asiento se encarga de hacer las veces de tope.

Y esto, de verdad, es muy importante. Hagamos las cuentas. Según diferentes estudios, un impacto a 50 kilómetros por hora puede hacer que 1 kg de peso se transforme en 32 kg de peso. Ahora, pensemos en un bebé de unos 18 meses. Su cabeza, aproximadamente, pesará 1 kg.

En caso de que haya un impacto en el coche, imaginad lo que puede suponer un impacto a 50 km/h. El cuello del bebé tendría que soportar 32 kg de repente. Si duplicamos la velocidad, pensando en una autovía, también duplicamos las cifras. A 100 km/h, el cuello del bebé debería aguantar una fuerza de 64 kg.

Algo extremadamente peligroso y muy dañino, pero que se reduce muchísimo si el pequeño va a contramarcha, ya que el respaldo del asiento y su cabezal se encargan de recoger y proteger la cabeza, amortiguando casi por completo el impacto. Obviamente, hay choque y movimiento, pero ese “latigazo” tan peligroso, y a veces letal, casi se anula.

Volviendo a los números, expertos en la materia aseguran que el riesgo para los pequeños yendo a contramarcha es cinco veces menor al que si fueran en sentido de la marcha. Que no os preocupe eso de que el niño o la niña se pueda aburrir o marearse, porque tarda poco en acostumbrarse y, al final, lo único que estás haciendo es velar por su salud y bienestar.

Vale, a contramarcha hasta el infinito, pero, ¿en qué parte del coche?

La otra gran cuestión. Hay padres que defienden poner el asiento del bebé justo en el lado opuesto al del conductor en el asiento de atrás para, así, poder verlo rápidamente desde el retrovisor central. Como medida para tener vigilados a los pequeños no es mala idea.

Pero, como medida de seguridad, es pésima.

Lo mejor, y está demostrado, es que el asiento del bebé esté colocado justo en la parte central de la zona trasera. Como ya os comentaba antes, la mayoría de impactos en el coche son o frontales o frontolaterales. Por lo tanto, si el bebé va en uno de los lados, hay más riesgo de que se lleve más parte de ese impacto.

En el centro es más difícil que le llegue un golpe lateral, por lo tanto estará más seguro. ¿Tienes miedo por si la silla se mueve? Nada que temer, asegúrate de que tenga un buen sistema de anclaje y te aseguro que irá mucho más sujeto que tú.

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