Autismo- no recursos-monitores-discriminación-protesto

Ayer me llegaba una noticia, del Diario Andalucía Información que acabó de colmar el vaso de la indignación. Ese que ya está a rebosar en mi casa y que pensaba que no podía desbordarse más.

Pero puede.

Si le sumamos al hecho de que a 4 de octubre el único colegio de educación especial de Melilla sigue sin ruta (señores del MEC, olé sus santos…), me encuentro con que en un colegio de La línea de Concepción se denuncia la falta de monitores de apoyo para los pequeños con necesidades especiales, que los hay.

En este caso el grito en el cielo lo pone Salvador, padre de un niño con Autismo, que indica (y transcribo un fragmento de la noticia): 

«no es solo mi hijo, hay más niños que necesitan un monitor de apoyo para cubrir las necesidades que por derecho deberían cubrírselas, los hay con atrofia muscular, Autismo, etc. Por ejemplo, hoy mi madre, ya mayor, ha tenido que ir  dos veces a la escuela a cambiarle los pañales a mi hijo dos veces, porque si trabajamos ambos padres, ¿se tiene que quedar mi hijo con las necesidades hechas hasta que lleguemos a las dos de la tarde?». 

No creo que merezca más explicación esto.
Nuestros hijos tienen unas necesidades concretas que no aparecen espontáneamente cuando llegan al colegio. Se sabe con antelación, desde el momento en el que son valorados por un equipo de orientación y se pide plaza en un colegio, da igual que sea público, concertado, privado, en integración, especial, específico…
Se sabe. Y como se sabe se deben poner los medios para dar la mejor de las atenciones personales y educativas: AL, PT, auxiliares de apoyo…lo que sea, porque así lo contempla la Ley, que no es que yo me esté inventando nada o quiera que nuestros hijos sean unos elitistas y enchufados de la vida.
No. Ese niño no usa pañal porque quiere.
Y no, esa abuela no tenía porque estar yendo a cambiar pañales.
Y no, esa familia podría perfectamente no haber tenido abuela a quien acudir. 
Entonces, ¿qué haces?? 
La junta dice que está aprobada la plaza, que es cuestión de días, vaya, lo que tarden los trámites.
Otros con el ritmo caribeño en la sangre.
A ver, que no señores, que no. Que el colegio empieza en septiembre. Y, al igual que nosotros nos organizamos la vida para llevar, traer niños, llevar material y libros, uniformes, yo qué sé, todo lo que se nos pide el día que se nos pide, su trabajo es tenerlo todo a punto.
Y no hay excusa que valga.
No me sirve ninguna.
Quiero efectividad, qué menos…
Y quiero hechos, no comunicados, ni palabras.
Estoy muy harta.

Loading