Hace un par de semanas leía una noticia en un periódico de tirada nacional que me dio qué pensar. El Gobierno había inscrito como españoles a al menos 2.350 menores nacidos por gestación subrogada en las distintas oficinas consulares y misiones diplomáticas desde 2010.

Dejé la noticia en stand by en mi barra de navegación y hoy, aprovechando que, como todos los domingos me quedo un ratito sola, he decidido retomar este tema, porque reflexionar es algo que solo puedo hacer en silencio…

Mirad dos datos muy relevantes que pueden poner en contexto estas cifras.

Por un lado, en la última década, antes de la pandemia, la adopción internacional ha caído en un 90% en nuestro país; se ha pasado de 5.541 a 531 niños. Muchos cambios sociales y políticos, sumados a que China, uno de los países con mayor volúmen de adopciones cerró en 2014 los procesos dejando solo abiertos los pasajes verdes, es decir, los relacionados con niños con discapacidad. Por otro lado, la media para llevar a cabo una adopción nacional se extiende entre los 8 y los 10 años, algo que cada vez más parejas no están dispuestas a esperar.

Personalmente voy a dejar a un lado todas mis ideas preconcebidas, prejuicios y dudas porque cuanto más leo, más me resulta difícil posicionarme en un tema que claramente no es cuestión de blancos o negros.

En España no contamos con una Ley que regule esta práctica, siendo por cierto nuestra Ley de Reproducción Asistida una de las más avanzadas del mundo. Mientras en otros países se contempla como una práctica más, y una alternativa a la infertilidad, aquí la maternidad subrogada no deja de asociarse a explotación y creo que ese es precisamente el principal problema.

Cuando, como los datos reflejan, hay un índice cada vez mayor de este tipo de actos en detrimento de adopciones, al menos debería plantearse y ponerse en la mesa para dotarlo de un marco legal y garantizar que, aquellos que opten por este método, todos, gocen de las mayores garantías a todos los niveles.

EEUU es el país donde más regulada se encuentra esta práctica. Donde la ley -en principio, que ya sabemos que picardía y malas prácticas las hay en todas partes- contempla que la persona gestante debe tener una buena condición socio económica, incluso hijos en determinados estados, llevando un seguimiento médico y psicológico durante todo el proceso que se prolonga hasta dos años tras el parto, con un procedimiento legal que implica audiencias, evaluaciones, exámenes; con una protección jurídica de los menores…Algo que no es sencillo…ni barato.

Yo, insisto, sin ser una persona que tenga clara una postura porque como madre me resulta tremendamente complicado intentar desprenderme de la emocionalidad que me da mi experiencia, (si me preguntáis no lo haría), sí creo que legislar en nuestro país sería lo correcto. Para evitar que esas parejas, esas personas que desean ser padres y no lo han logrado por ninguna otra vía, tengan la opción de realizarlo aquí, con seguridad.  Evitando acudir a países que sí mercantilizan este procedimiento explotando y cosificando a las mujeres, siendo un mercadeo en su máxima expresión.

Y, cómo tener un hijo por Maternidad subrogada en España esta puede ser LA pregunta. Pues hoy por hoy a través de agencias, muchas de las cuales están  formadas por familias que han  pasado por una gestación por sustitución. Se encargan de todo y es importante comprobar qye cuentan con todas las garantías y certificaciones correspondientes. El hecho de poder llevarlo a cabo desde aquí no solo abarata los costes, sino que facilita que la futura famila pueda estar más próxima para supervisar y seguir de cerca el proceso.

La voluntad de hacer algo por otros, el no buscar un fin meramente económico (aunque haya una remuneración), la asistencia sanitaria constante, la asistencia legal independiente para la gestante…aspectos que deberían regularse, sin prisa pero teniendo en cuenta que, por experiencia, aquello que aquí no podemos realizar lo buscamos fuera, con todo lo que implica.

Es un tema que cuesta, mucho. Pero también os digo que si echamos la vista atrás e, históricamente analizamos los procesos relacionados con la maternidad e infertilidad, ninguno ha estado exento de polémica: madres solteras, inseminación, ovodonación, adopciones por familias monoparentales, por parejas homosexuales, etc. Y hemos ido avanzando, superando y evolucionando. Porque es lo que la sociedad debe hacer.

Y liberar estos procedimientos de cargas ideológicas, porque al final lo único que conseguimos -tal y como se en cuentra la situación política en nuestro país- es dejar estos temas aparcados constantemente, dependiendo de intereses que cambian con cada legislatura.

El deseo de la maternidad es uno de los más grandes que existen y si la Gestación Subrogada es la solución, viendo que, además la adopción cada vez encuentra más trabas, quizás deberíamos tomar ejemplo de los países que lo hacen bien, y escuchar a las familias.

 

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