Seguro que a muchos de vosotros os resuenan las palabras Pedagogía Montessori, ¿cierto? Lo que quizás desconozcáis es que debido a su filosofía se ha convertido en una metodología muy prometedora para trabajar con niños con necesidades educativas especiales y, sobre todo, poder realizarlo desde las aulas en un ambiente de inclusión.

Para lograr llevar a la práctica esta interesante propuesta, nada mejor que formarse. El verano es una época perfecta para valorar opciones y redefinir métodos de trabajo. Haciendo uso de una de mis máximas, compartir es vivir, os regalo mi último descubrimiento: un curso específico sobre Educación inclusiva y pedagogía Montessori, del International Montessori Institute, que no puede gustarme más.

Montessori e inclusión

Para aquellos que desconozcáis esta información, María Montessori trabajaba en sus inicios con niños con necesidades educativas especiales. El concepto de “educación inclusiva” no comenzaría a generalizarse hasta la década de los 90. Sin embargo, el método Montessori ha abrazado sus principios desde prácticamente desde sus inicios.

Durante la primera mitad del siglo XX, Montessori llegó a la conclusión de que el fracaso de los estudiantes con discapacidad intelectual no tenía que ver con sus aptitudes sino que se veían retrasados en su aprendizaje debido a la forma en que se les enseñaba. Las trabas se encontraban, por tanto, en el sistema educativo.

¿En qué se basa esta pedagogía para ser una opción? En que promueve una educación personalizada, respetando las diferencias individuales en cuanto a ritmos, intereses y capacidades.

La inclusión en el contexto educativo implica reconocer a cada persona con sus capacidades individuales; no ocultar u obviar  las limitaciones, y dar a cada alumno lo que necesita de forma personalizada.

De este modo, se crea un trabajo personalizado, un entorno en el que todos participan y trabajan juntos. Cada uno, respetando y aceptando sus necesidades, va avanzando a su propio ritmo de forma individualizada y eliminando cualquier tipo de barrera.

Y lo mejor es que este trabajo puede extrapolarse al hogar mediante la adaptación de espacios y determinados materiales, continuando así con el proceso de una manera natural e integrado en su vida diaria.

Aplicando el método

En mi caso personal mis hijos han asistido a escuelas en las que no se trabaja. Sí he utilizado-adaptado alguno de sus materiales para las terapias de mi hijo mayor Rodrigo, con Discapacidad intelectual y Autismo severo. Hablo, por ejemplo de las tarjetas de imágenes, las de nomenclatura o paneles sensoriales entre otros.

Para ponernos en situación, os diré que este método Montessori se caracteriza por proveer un ambiente preparado. Ordenado, estético, simple, real, donde cada elemento tiene su razón de ser en el desarrollo de los niños. El aula integra edades agrupadas en períodos de 3 años, con la finalidad de promover naturalmente la socialización, el respeto y la solidaridad. En el caso de niños con necesidades educativas especiales este factor se centra menos en su edad cronológica y más en su edad madurativa y ritmo de aprendizaje para proporcionar el mejor escenario posible.

¿Por qué un ambiente “preparado”? Porque da más oportunidades a los niños para comprometerse con un trabajo que han elegido libremente, facilita y prolonga la concentración, existen unos límites claros que mejora la convivencia en el aula… facilitando la inclusión educativa

Se trabaja con materiales concretos diseñados para que los niños sean capaces de ser responsables de su propio aprendizaje y reconocer el error. Mientras, los adultos somos observadores y guías, permitiendo que piensen por sí mismos.

¿Por qué una formación especializada?

Lo primero de todo porque los niños lo merecen.

Comprender su desarrollo a través de esta pedagogía, abordar los contenidos académicos sin forzar y de manera vivencial requiere un profundo proceso de observación, adaptación a cada situación y comprensión de las etapas de desarrollo.

Formarse en Educación inclusiva y Pedagogía Montessori puede dotar de herramientas valiosísimas a la hora de poner en práctica la ansiada labor educativa inclusiva. Permite identificar correctamente las necesidades específicas de cada alumno siendo capaces de adaptar materiales y espacios al tiempo que se trabaja en grupo y en un entorno cambiante.

En la  formación que os comento se abordan de manera completa temas que recorren el origen y las influencias de la pedagogía, los fundamentos para poder implementar la inclusión educativa en el ambiente y las estrategias para favorecer el desarrollo de niños con discapacidad. Además, se aprenden a identificar las características de las discapacidades más frecuentes estudiando además casos de inclusión exitosa.

Maestros, educadores, psicólogos, logopedas, familias…tenemos la oportunidad de llevar a cabo una metodología respetuosa.  Con el nivel evolutivo, con los tiempos que el niño necesita, su individualidad, poniendo el foco en su persona y no en ajustarlo a los estándares esperados, uno de los grandes obstáculos que limitan una inclusión real y efectiva.

Podéis encontrar toda la información en su web.

¿Qué os parece? ¿Conocíais esta metodología?

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